Aquella frase, tu perro tiene que saber quien manda por todos los medios, todavía la tengo grabada, pero algo ocurrió, que seguí mi intuición, y no era tarde todavía. Vivíamos en Noruega. Pero teníamos que hacer algo, y pronto
¿Quién es mi perro Apolo?
Encontramos a Apolo con 2 meses de edad, por la noche, en una carreta de montaña de Grecia, abandonado en una caja de cartón.
Vivimos viajando en furgoneta desde hace casi dos años, la misma edad que tiene Apolo ahora.
En estos casi dos años de aventura y descubrimiento, Apolo ha sido el más grande de todos, el regalo más bonito, y ha cambiado nuestra vida llenándola de todo lo bueno que se pueda imaginar.
Pero la verdad es que no todo ha sido fácil, ni bonito.
Apolo tiene bastante miedo a los desconocidos y lo desconocido, no le gusta que le agobien, y además tiene un punto protector.
Todo esto, es totalmente respetable, es su personalidad, y no tiene nada que ver con que se ponga demasiado nervioso, ladre, o incluso llegue a morder. Esta es la diferencia más grande que nos habéis enseñado.
Pero a ver si podemos explicar bien, todo lo que ha supuesto conoceros.
Nuestro trato a Apolo
Cuando empezamos a ver estos miedos que tenía, en vez de respetarlo y no agobiarle, que fuera a su ritmo, nuestra mente cuadriculada no entendía por qué tenía miedo y le seguíamos exponiendo a todo tipo de situaciones, anteponiendo los deseos de la gente y los nuestros propios a los suyos.
Además, y esto es lo peor de todo, yo empecé a leer la peor información que podía haber encontrado en internet, pero también la que por desgracia todavía más abunda, si no profundizas.
Hablo del conocido “líder” que todo perro necesita, “macho alfa”, entendido a la antigua usanza.
Además, la gente que tuve la mala suerte de encontrar , me decía que Apolo era dominante y agresivo, que por eso ladraba tanto, y que por supuesto no se lo podía consentir!!
¡Como era posible! teníamos que demostrarle quien mandaba, dejarlo bien claro, por todos los medios.
Antes de conocer a Carolina y Jose, cuando veíamos a un desconocido, y Apolo le empezaba a ladrar, nosotros empezábamos a decirle !Apolo, no!”, “calla que no pasa nada!” etc… Eso, le ponía mucho más nervioso.
Y entonces todo se convertía en una película de terror, cada vez más cerca de un final fatal. Así día tras día, cada vez peor, cada vez con más miedo deseando que no se acercase nadie.
Otros medios eran: cuando se ponía a ladrar o “agresivo”, tumbarle e inmovilizarle, para que tuviera claro quien era el jefe.
La correa bien cortita, y que no huela nada, la cabeza bien alta! solo se huele cuando el humano lo decide, solo se hace pis y caca cuando le damos el permiso, y así sucesivamente cada cosa más aberrante que la siguiente…
Lo leo ahora y juro que no comprendo cómo pude dejarme convencer por eso. Luego estaba lo de que al llegar a casa no hay que saludarlo hasta que se calme… eso no pudimos hacerlo ni un día, nos fue imposible.
Pero sí hicimos muchas de las otras cosas, aunque nos hicieran sentir fatal. Y lo peor de todo, llegamos a creernos que él era el que tenía el problema, que él era dominante y agresivo, y realmente lo empezamos a pasar cada vez peor.
Por supuesto, el cada vez estaba también peor, por culpa de nuestra actitud. Estaba «cagado» de miedo con dos personas que le atormentaban por ello.
Este invierno nos pilló en Noruega y aquí nos hemos quedado a pasarlo, porque vivir en nuestra furgo en invierno no es fácil.
Contratamos adiestradores
Fuimos a ver a un adiestrador de aquí, y era también de los de la antigua escuela. Lo primero que me dijo fue que le pusieramos un collar de ahorque. No sigo.
Luego, también nos apuntamos al club de perros del pueblo de aquí de Noruega. Y aunque allí eran un poquito más suaves, los trataban como animales de circo y me decían que si ladraba por miedo no tenia que acercarme a tranquilizarlo porque eso él lo recibía como que yo le decía, “si, me uno a ti, vamos a atacar a eso que estas ladrando!!”. Tampoco sigo.
El cambio de «chip»
Fue por internet, por fin!!, donde encontramos a Carolina y Jose, y leyéndoles me di cuenta de cuánto me había alejado de mi corazón por culpa de no entender.
Fue como volver a casa. Por eso decidimos escribirles, porque necesitábamos volver al amor, volver a escuchar.
Elegimos el plan de 45 días porque realmente estábamos mal y queríamos “asegurarnos bien”, por decirlo así.
Cuando nos dijeron que sería todo por Skype y Wathsapp y que casi no hacía falta ni ver al perro, nos sorprendió, claro, porque todavía creíamos que el problema era de él, pero, al mismo tiempo fue como un alivio, porque si el problema es nuestro, entonces todo estaba en nuestras manos para solucionarlo!!! Y tanto que fue así!!
Empezamos con La voz de tu perro
Lo primero que hicimos fue “las paces”, empezar a construir una relación basada en el respeto absoluto.
Para esto, lo que más ayudó, fue el contacto, pero el contacto bien, el que el perro necesita, no el que hacemos los humanos de agobiarlos con abrazos de más.
Carolina y Jose nos lo explicaron todo una y mil veces, nos hicieron confiar en ellos, cosa que es fácil porque pronto empiezas a ver los resultados.
Tuve que hacer un esfuerzo grande personal en cuanto a confianza, y cuando sentí que era sincero, me dije a mi misma y le dije a Apolo:
«te respeto, no pienso volver a invadirte ni abusar de mi posición ni una vez más, te voy a dar todo mi amor, te voy a ayudar si tienes miedo, y te voy a proteger. y lo más importante de todo: CONFÍO EN TI. Eres libre de ser quien quieras ser: MUÉSTRAME QUIEN ERES.»
Desde ese día, dejé de acercarme tanto a él cuando estábamos en casa, dejé de hablarle tanto interviniendo en todo, de estar tanto encima, todo esto guiados por Carolina y Jose.
Pero lo que sí hacíamos, era ESTAR, en silencio.
Nos sentábamos en el suelo sin tocarle, sin agobiarle, sin mirarle, pero estando ahí con el. Sintiendo calma y amor.
Dios mío, me emociono porque ya al tercer día se vino por decisión propia a nuestra cama a dormir con nosotros, cuando nos había sido imposible hasta entonces que se quedara, ¡pidiéndoselo!
Carolina y Jose nos le explicaron todo tan claro que pronto entendimos lo que pasaba, y aunque hay algunas cosas que por costumbre cuestan un poquito (por ejemplo, no hablarle tanto!), ellos están ahí cada día por whatsapp, preguntándote que tal, que le mandes vídeos, que les cuentes, y eso la verdad que ha sido un pilar importantísimo.
Es lo que más ayuda, saber que están ahí en cualquier momento, aunque estén a kilómetros de distancia. Es como si estuvieran en casa.
Yo ya había intentado antes relajarme, tratar de tranquilizarle a él… pero no todo cambia en un día, y la personalidad de tu perro es la que es y hay que respetarla, entonces es muy importante tener a alguien que sepa lo que hace y que no te deja desanimarte o irte por otros derroteros.
Por eso creo que su papel es tan importante.
Cambios en nosotros
Me acuerdo un día que les estaba contando por WhatsApp que estaba súper cariñoso pero que seguía ladrando al salir de casa.
Yo siempre hablaba de sus ladridos.
Y Jose va y me dice que ya esta bien, ¡qué si ladra o no ladra!! ¡qué es un perro y el ladrido es su medio de expresión! que deje ya de darle tanta importancia a si ladra o no al salir de casa, que mire como estábamos hacía dos semanas y ahora.
Me pregunté si que ladre al salir de casa es tan importante. jajaja y me dejó un poco en shock porque ¡tenía toda la razón!!!
Con esto lo que quiero decir es que sin darnos cuenta parece que los seres humanos siempre estamos buscando ahí el detalle para seguir quejándonos o algo así, y tenerles a ellos te da una perspectiva que es necesaria para avanzar.
Para darte cuenta de la realidad.
Todos proyectamos cosas en nuestros animalitos, por lo menos yo la primera. Queremos que sean así, que se comporten asao… somos muy egoístas.
Carolina y Jose fueron, y son, los mejores amigos de Apolo, porque se encargaron de educarnos a nosotros.
Porque al final de lo que nos dimos cuenta es de que es igual que con las personas: cuando tienes una relación basada en el amor y el respeto, todo va fluyendo, confías en la otra persona, y os conocéis cada vez mejor, lo cual hace que sepas como ayudar a esa persona en diferentes situaciones.
Pero eso no quiere decir que esa persona no tendrá sus días malos, su propio carácter, sus locuras… lo bueno es que os conocéis y pase lo que pase tu sabes cómo reaccionar.
Eso es lo que ahora tenemos gracias a ellos: herramientas para poder estar tranquilos pase lo que pase.
Por eso he dicho antes que una cosa es que nuestro perro sea miedoso, o le cueste confiar en la gente, y otra muy distinta es como lleve ese tema.
Y ahí es donde nos hicieron ver que nosotros jugamos un papel importantísimo.
Las pruebas del cambio:
Tras seguir las pautas de Carolina y Jose, día tras día, el silencio fue dando paso al acercamiento de corazón, a la confianza, a la escucha, tanto por parte nuestra como por parte suya, y eso se iba notando también en los paseos.
La prueba de fuego llegó: iba paseando con él aquí por el pueblo noruego, él sin correa, por la zona del río, que es muy tranquila.
De repente vimos a un hombre parado, y él empezó a correr hacia él y a ladrarle.
Yo, ya bastante “reformada” porque llevábamos unos 20 días con Carolina y Jose (y tanto nosotros como Apolo ya habíamos evolucionado mucho), me dije, “vale, no voy a hacer absolutamente nada, solo seguir caminando, tranquila, en mi dirección”.
Y así fue, seguí caminando, hacia la persona, y la persona se puso a caminar hacia mí, también en silencio. Apolo seguía ladrándole nervioso y fuerte (podría parecer que “agresivo”, mirándole las piernas), pero yo no decía nada, simplemente seguía caminando, porque “no pasaba nada”, me repetía mentalmente una y otra vez.
Cuando la persona y yo nos cruzamos y cada uno seguimos en nuestra dirección, Apolo me miró, dejó de ladrarle, y siguió conmigo nuestro camino.
¿Un milagro? NO. Carolina y Jose me dieron la confianza suficiente como para confiar en él, porque ningún perro es agresivo ni va a morder así como así, aunque parezca que “quiera”.
Y también nos dieron las herramientas suficientes como para demostrarle a Apolo que mi calma es una buena referencia.
En estos casos también es importante la otra persona, pero lo más importante al final eres tú, siempre.
Ahora tengo clarísimo lo que significa ser una referencia para tu perro, y tengo clarísimo que referencia quiero ser, aunque tenga que mejorar día a día y superar mis propios miedos, que el perro los recibe.
Yo cumplí mi palabra, la de confiar en él, y él me mostró quien era 🙂
En ese momento me di cuenta realmente de todo el cariño que Apolo necesitaba.
Pude imaginar lo solo que debió sentirse cada vez que ladraba por miedo y yo le reñía. Y cuanto más ladraba, es decir, cuanto peor él estaba, peor me portaba con él.
También pasó otra cosa!!! Creo que es importarte contarla.
Ibamos los tres paseando por el centro del pueblo, él con correa. Había mucha gente. Escuchamos la voz de una chica española y la saludamos.
Ella al ver a Apolo se acercó a saludarle, pero Apolo le ladró. Entonces, por primera vez, en vez de dirigir nuestra energía a Apolo y decirle “no Apolo, no seas maleducado” o yo que sé que… simplemente le dijimos a la chica que a nuestro perro no le gusta que se le acerquen así de primeras, que prefiere que le den su espacio y si le apetece acercarse él.
¡Por primera vez le defendimos! Por primera vez antepusimos sus deseos a los de un desconocido. Ella lo comprendió perfectamente y simplemente seguimos hablando ahí parados entre nosotros.
Al minuto, Apolo empezó a mover la colita y se le acercó, ella le sonrió y él se levantó contento y empezó a llenarle las manos y la cara de besos. ¡¡¡Qué fuerte!!! jajajaja
Conclusiones de nuestro proceso
Todo esto que ha ido pasando son las consecuencias de todo el trabajo personal y en casa con Apolo que, a través de Skype y Wathsapp, hemos hecho con Carolina y Jose. Así de simple.
Lo más increíble de todo, es que a pesar de lo poco que le hemos comprendido hasta ahora, él nunca se portó mal con nosotros, nunca hizo nada “malo” en la furgo o en las casas en que hemos estado, nunca hizo pis o casa, nunca mordió ni rompió nada, y siempre se alegró como un loco al vernos.
Pero lo que sí pasaba era que no confiaba en nosotros, y eso se notaba en la relación, en que no quería quedarse a dormir con nosotros en la cama, o que le abrazáramos mucho… era como que tenía miedo a que de repente nos diera otro “ataque” de furia.
Y la falta de confianza en nosotros también se notaba en su relación con los demás.
Las bases de lo que nos enseñaron Carolina y Jose, las tenemos todos dentro de nuestro corazón, pero muchas veces una mano (en este caso dos, aún mejor) es necesaria, porque has perdido el control de la situación, o simplemente porque no tienes experiencia y hay muchas tonterías sobre educación canina circulando por ahí que son muy peligrosas.
Y también hay cosas muy sencillas pero importantes que nosotros no solemos ver pero que ellos saben.
Yo lo he pasado muy mal, muy muy mal, pero desde esta preciosa decisión de contar con vosotros, es como si nada de lo malo hubiera pasado, es increíble.
Los perros son como un esponja y en cuanto empezamos a tratarles como se merecen, reaccionan desde el primer segundo. Es alucinante.
Apolo sigue ladrando a algún desconocido que otro, pero es ¡tan diferente!
Ahora somos amigos, no dueño y perro. Somos uno, y pase lo que pase tratamos de no juzgarle y de comprenderle dándole nuestro apoyo incondicional.
Desde que él lo sabe, y lo siente, su amor rebosa en nuestro corazón día a día, y vemos como se va esforzando cada día en superar sus miedos. Y nosotros los nuestros.
Recomiendo de corazón esta experiencia, tanto si ya hay un problema, como si quieres que tu relación sea realmente profunda con tu mejor amigo.
Gracias Carolina. Gracias Jose. Gracias Zar.
Habéis cambiado nuestra vida con Apolo. Nos habéis convertido en una familia de esas que dan gusto mirar 🙂
Fin.
Esta es la historia de Lucía y Antonio, una pareja fantástica, alucinante diría yo y con las cosas muy claras respecto a cómo quieren llevar su vida, viajando y viviendo, junto con Apolo.
Ellos hicieron el programa de 45 días. Sin premios, ni castigos, órdenes o comandos. Puedes ver en que consiste aquí:
