El perro es el mejor amigo del hombre, esto ya nadie lo discute cuando hablamos de qué animal es el más adaptado a nuestra sociedad y de cómo cooperamos conjuntamente en aras de una mejor vida en común pero hay una duda que todavía está en el aire para muchas personas, ¿quién fue el maestro, el lobo o el perro?
¿De dónde viene realmente este hecho? Se sabe que los lobos son los ancestros de los perros actuales y que son producto de una evolución natural que en algún momento se separó en dos vertientes, hacia estas dos magníficas criaturas de la naturaleza.
Dos investigadores han llegado a una serie de conclusiones interesantes que quiero compartiros, para así seguir aprendiendo de ese amigo que ahora mismo y probablemente tengas cerca de ti tumbado como si tal cosa.
Vamos a ver qué dice el estudio.
Los investigadores han publicado un resumen de sus resultados y han presentado sus teorías en la publicación «Frontiers in Psychology«.
Las hipótesis de domesticación comúnmente aceptadas sugieren que:
«Los perros se han vuelto tolerantes y atentos como resultado de la selección activa de los humanos para que adquieran estas habilidades durante el periodo de domesticación, con el fin de hacer de los perros unos socios cooperantes con nosotros»
Friderike Range y Zsófia Virányl de la unidad de Cognición Comparativa del Messerli Research Institute cuestionan la validez de este punto de vista y han creado la llamada » Hipótesis de la cooperación canina»
En ella sostienen que «dado qué los lobos ya eran animales tolerantes, atentos y cooperantes con los miembros de su manada, este comportamiento podría haber servido de base para la relación actual entre humanos y perros a día de hoy»
Esto demostraría que estas habilidades de tolerancia y cooperación no habrían sido necesarias durante la domesticación de los perros, ya que las traerían «de serie»
Los perros aceptan a los humanos como compañeros sociales.
Los investigadores creen que los lobos no son menos sociables que los perros. Sin embargo, estos últimos aceptan más fácilmente a los humanos porque los ven como socios cooperantes y les perdieron antes el miedo.
Para probar su hipótesis, Friederike y Zsófia examinaron la tolerancia y la atención social de los lobos y de los perros en sus manadas y hacia los seres humanos.
Los resultados de esta prueba demostraron que los lobos eran tan buenos como los perros.
Varias pruebas de comportamiento demostraron que tanto lobos como perros tienen similares habilidades sociales.
Entre otras cosas, las pruebas mostraron que ambos pueden encontrar comida escondida por un congénere de su especie o un ser humano.
Ambos, lobos y perros, usaron la información proveída por el humano para encontrar la comida escondida.
En otro estudio, probaron que los lobos seguían la mirada del humano. Para resolver la tarea, los animales tienen que ser capaces de hacerse una representación mental del «mirón».
Se demostró que los lobos esto lo hacían muy bien.
Otro experimento mostró cómo los lobos y los perros debían observar cómo un congénere abría una caja. Cuando fue el turno del observador para realizar lo mismo, se demostró que los lobos eran mejores imitadores que los perros, abriendo exitosamente la caja en más ocasiones que ellos.
En general se demostró que los lobos son tan atentos socialmente a los humanos como los perros, por lo que la hipótesis de que los lobos tienen limitadas estas aptitudes en comparación con los perros es errónea.
En el centro de «Ciencias del Lobo» (Ernstbrunn, Austria), Friederike and Zsófia explicaron que investigaron el comportamiento de lobos y perros que crecían junto a miembros de la manada de su misma especie, así como junto a humanos.
«Los animales son socializados tanto con sus congéneres como con humanos. Para poder comparar el comportamiento de ambas especies e investigarlos durante el proceso de domesticación, fue muy importante que ambos estudios se realizaran con las mismas condiciones de unos y otros».
Este estudio me lleva a hacer una reflexión, y es que, si nuestros perros ya venían de serie con estas habilidades desde tiempos inmemoriales, o sea, que no fue el humano quien lo consiguió con técnicas de domesticación, estamos ante seres sumamente inteligentes que no necesitan de nuestra constante intervención para que aprendan, si no de una simple observación de su comportamiento para que podamos nosotros adaptar éste, a nuestra forma de vida social.
Si en vez de leer el libro «Inteligencia Emocional» de Daniel Goleman, nos dedicamos a observar a los verdaderos maestros del lenguaje social, que los tenemos en casa, quizá seamos nosotros, los propietarios, quienes aprendamos de sus comportamientos para adaptarlos a nuestra vida cotidiana.
Así que, ese colega que ahora tienes en frente de ti mirándote desde la alfombra, seguramente te esté diciendo: «Vamos a la calle, y simplemente observa y aprende, seguro que luego puedes hacer lo mismo tú con los tuyos, sólo adáptalo a tu especie, yo te enseño cómo».
Haz lo siguiente, en una de esas salidas con el perro, en vez de mirar el teléfono, obsérvale como interactúa con los demás, si tiene miedo, si va de frente o de otra manera, tu perro es un reflejo de tu personalidad, y verás lo que probable e inconscientemente haces tú en tu vida social.
Si has leído el articulo «¿Existe el perro perfecto?«, o «Charlando con Zar, el lenguaje de los perros«, te darás cuenta de que tienes un maestro en frente, sólo hay que querer aprender de su inteligencia intuitiva. Ellos sin hablar, hablan mucho más que nosotros y comunican más cosas.
Ya me lo dijo mi buena amiga Virginia Millares, www.damelapatita.com, profesional canina y gran especialista en interacción de grupos caninos:
Gracias, y si quieres, déjame tu opinión al respecto.
Jose







Bueno, lo he intentado, pero hay demasiadas tentaciones a nuestro alrededor. Mi perra sale en modo muestra y hace mucha gracia a los vecinos. Es para que veas lo profesional que es la tía. Con el collar,de,descargas en modo pitido, que es como lo uso, he conseguido que en un área que controlo, sepa que tiene que estar a mi alrededor y volver a mi lado cada cierto tiempo. Ya no se me escapa hacia la autopista.( antes corría por el,arcén). En cuanto la saco de esta zona de confort, vuelve a ser la loca de siempre. En fin, me acostumbraré a que tengo una fiera en casa y ya esta. En enero adopte otra setter. – esta con leishmania- y va perfecta, modo caza a ON en un círculo de cincuenta, cien metros. Claramente hay caracteres y caracteres. La primera. -Siri- es ingobernable. Gracias.
Hola Jaime,
Como tu bien apuntas, el instinto de caza es algo muy difícil de controlar para nuestros perros porque es eso, instinto. Ellos son felices siguiendo un rastro y corriendo detrás de una presa.
Pero claro, nosotros queremos soltar a nuestros perros en el campo y que no se vayan a 5 km detrás de los conejos. Supongo que ese es tu problema.
Existe la opción, como tu dices, de ponerle al perro un collar de descargas eléctricas, el cual funciona de la siguiente manera: Cada vez que el perro tenga la necesidad de alejarse para seguir un rastro, como no atiende a nuestra llamada, le damos una descarga eléctrica. El perro se parará en seco debido al dolor y así no seguirá su instinto.
En la voz de tu perro desaconsejamos por completo este tipo de métodos por muy diversos motivos.
– La ética, darle una descarga a nuestro perro y provocarle dolor.
– La asociación negativa hacia su propietario rompiendo así el vínculo con él
-El castigo no enseña nada, sólo inhibe el comportamiento, provocando así que te tengas que pasar la vida dándole descargas a tu perro si quieres soltarle.
-El perro querrá seguir siguiendo sus instintos, y se irá acostumbrando cada vez más al castigo, así que cada vez hay que subir más y más la potencia de la descarga.
Y muchísimas más pero no me quiero extender.
Hablamos con conocimiento de causa, porque en nuestros inicios con Zar nosotros utilizamos este collar por recomendación del "adiestrador" al que solicitamos ayuda.
Para trabajar este tipo de situaciones hay que tener en cuenta no sólo el instinto del perro, sino analizar detalladamente todos los factores de la vida del perro en relación con su propietario como por ejemplo:
– Rutinas del perro
– El vínculo de confianza con el propietario
– El nivel de estrés del perro
– Paseos, tipos y duración
– Relaciones sociales del perro
– Estimulación mental y olfativa del perro.
Quiero recalcar ésta última. Es la clave para solucionar la situación.
Participar con nuestro perro en ejercicios de rastreo, búsqueda y resolución de retos, hará que ese instinto se aplaque. Nuestro perro se sentirá realizado y se lo pasará genial con nosotros haciendo lo que le gusta: seguir rastros y buscar con su nariz.
Así crearemos con él un vínculo genial y estará deseando hacer cosas con nosotros.
Se puede empezar en un recinto cerrado y también con una correa muy larga para que no haya la posibilidad de escapadas, pero desde luego los collares de castigo es mejor dejarlos para la edad media.
Espero que esto te ayude a ver "la luz" y que te inicies con tu perro en este tipo de actividades para no volver a usar ese tipo de utensilio aversivo.
Gracias por tu aportación.
Garrampas, coñe con el texto predictivo!
Garras escribí,
Os voy a dejar a mi setter de año y medio, pero en zona de conejos que es donde vivo. O estas continuamente encima de ella o se escapa dominada por su instinto. Siempre quedaran los collares de garra paz.
En Austria tienen un Centro de Ciencias del lobo y aquí nos dedicamos a asesinarlos. Ojalá y gracias a artículos como éste abramos nuestra mente a la sabiduría que transmite este gran animal, y gracias al cual hoy en día podemos aprender y disfrutar de nuestros perros en casa. Muy interesante el estudio sobre el que hablas Jose, muchad gracias y seguid así en La Voz de tu Perro!!