
Al día siguiente ya lo teníamos en casa: Tyrion, bóxer de 8 semanas y apenas 2,1 kg. El pequeño de la camada. Demasiado flaco. Demasiado débil. El veterinario no nos dio demasiadas esperanzas, pero con buen pienso, mucho sol y mucho cariño, poco a poco consiguió salir adelante.

Mi novio y yo cada vez nos sentíamos más confusos y frustrados, sin saber cómo habíamos llegado a ese punto y qué habíamos hecho mal. Y a partir de aquí es cuando entra en juego Carolina. La conocimos paseando por el pueblo, y nos ofreció su ayuda. No sabíamos cómo trabajaba, ni si funcionaría, pero nos transmitió mucha seguridad y confianza desde el primer momento así que aceptamos.
Empezamos con una sesión en casa. Vino a tomar un café y así conocernos un poco mejor y observar el ambiente donde estaba Tyrion. Le contamos nuestras rutinas, las de nuestro cachorro (que por aquel entonces tenía un año y medio) y los comportamientos que nos preocupaban de él. En seguida nos dio algunas pautas para empezar a trabajar, comenzando por reducir el estrés del perro: hacíamos mucho deporte con él, le tirábamos la pelota, jugábamos y le alterábamos dentro y fuera de casa… sin darnos cuenta no le estábamos dejando relajarse y descansar lo suficiente, basándonos en la creencia de que “como es muy activo tengo que cansarle mucho para que desfogue y llegue a casa tranquilito”. Lejos de conseguirlo, teníamos un perro alterado, obsesionado con la pelota e incapaz de interaccionar con otros perros y con el mundo que le rodeaba.
Carolina siguió viniendo a casa, y junto con Jose (la otra mitad del equipo de La Voz de tu Perro) nos enseñaron a relajarnos y tranquilizarnos (a los tres), y a gestionar nuestras emociones negativas y frustraciones que, irremediablemente, estaban afectando a Tyrion. También aprendimos a jugar sin alterarle, y a disfrutar juntos de nuevo de su compañía y de los paseos. En cuanto a Tyrion, gracias a Carolina aprendió a calmarse, a gestionar su ansiedad y sus miedos y a canalizarlos mediante el olfateo; a explorar los estímulos de su alrededor, a pasear tranquilo en compañía de otros perros… ¡todo ello con nuestra consiguiente tranquilidad!
Ahora Tyrion ya tiene 2 años y medio. Es un perro inquieto (¡es un bóxer!), pero entendiéndose “inquietud” como “curiosidad”, no como “alteración”. Le encanta olfatear y jugar a rastrear, tanto dentro como fuera de casa.
De vez en cuando asistimos a paseos grupales organizados por el equipo de La voz de tu perro,(¡para no perder las buenas costumbres!), y no sé quien disfruta más, si los perros o los dueños, ya que nos sirve de ejercicio donde intercambiar experiencias, dudas, anécdotas, ¡y por supuesto risas! Además, Carolina y Jose siempre están dispuestos a responder a nuestras preguntas, resolvernos dudas y tranquilizarnos con nuestros miedos. También asistimos durante los primeros meses a clases grupales, en las que trabajábamos la llamada, el paseo con correa y hacíamos juegos de olfateo y circuitos de habilidad, con los que vimos como Tyrion ganaba en confianza seguridad (y nosotros también).
