TESTIMONIOS

Testimonio Rocio y Thai. La voz de tu perro

ROCIO Y THAI


Esta es nuestra historia con La voz de tu perro


La voz de tu perro…. Realmente no han podido elegir mejor nombre que ese.


Mi nombre es Rocío y me gustaría compartir mi historia con vosotros. Thai, un mestizo de galgo macho, vino a mi vida con solamente 4 meses de edad, habiendo estado los 2 últimos encerrado en un chenil sin poder socializar con casi nada de su entorno.


Thai es mi primer perro y me enamoré de él nada más verle.


Como casi todos nosotros, cuando llega un cachorrete a casa queremos enseñarle todo lo mejor posible y nos esforzamos muchísimo porque así sea; claro que casi nunca  se nos llega a pasar por la cabeza que todo nuestro esfuerzo por hacer las cosas bien al final empeora todo sobremanera.


Creo que todos, en mayor o menor medida, tenemos la obsesión ciega de que nuestro perro ha de ser el “perro modelo”, el mejor del mundo, aquel que los demás puedan envidiar y que nunca de problemas.


Nada más llegar Thai a casa empezó la vorágine de riñas y castigos:


  • El NO autoritario,
  • El SHHhh constante,
  • El darle un toque en el morro cada vez que cogía algo que no debía,
  • El limitarle entrar a distintas estancias de la casa,
  • Los constante tirones de correa para hacer el “junto” perfecto….


Nuestros días se basaban en órdenes constantes, los cuales Thai sabía hacer muy bien.


Yo me había fusionado con mi riñonera en donde había premios y más premios y cada paso que dábamos “premiaba” ese “buen comportamiento” que yo tanto quería.


La gente estaba encantada con nosotros y alababa lo “bueno” y “listo” que era Thai. Y realmente aprendió un montón de trucos, es un buen alumno.


Los primeros meses conmigo fueron así día tras día, con el extra de que por mi preocupación de que apenas había socializado durante sus etapas más sensibles cometí otro gravísimo error…. :


Meterle en un pipican a que “socialice”.


Yo, en mi inexperiencia, creí a toda esa gente que ya tenía perro desde hace tiempo y estaban todos los días mañanas y tardes metidos en el pipican.


Según iba creciendo Thai yo iba viendo pequeñas cosas que no me iban gustando y cuando entró en plena adolescencia el mundo se me fue cayendo poco a poco encima.


Queriendo “bajarle los humos” mi primera opción fue castrarle como hacemos casi todos. Pero, evidentemente, los problemas no desaparecieron sino que fueron empeorando.


La última vez que dejé de ir a un pipican fue un día dónde se formó una batalla campal entre los 8-9 perros que había allí, toda la gente corriendo, gritando, intentando coger a sus perros, yo acabé tirada en el suelo y los perros me pasaron por encima pisándome.


La escena final fue cada uno con su perro echándoles de costado e inmovilizándoles en el suelo para que se “relajaran”. En fin, no he vuelto a pisar uno nunca más.


Pese a todo el esfuerzo de querer tener al “perro perfecto” deciros que me equivoqué en todo y ahora Thai es un perro muy inseguro y con miedos



Descubriendo La voz de tu perro


Llegué a La voz de tu perro porque pese a haber sido una maravillosa alumna del adiestramiento clásico que vemos todos los días en televisión lidiar con Thai me generaba muchísima ansiedad: 


Empezó a ser reactivo con otros machos jóvenes,

  • Ladraba a la puerta al oír cualquier ruido en el portal,
  • Sobretodo los fines de semana cuando hay más movimiento de madrugada y no me dejaba dormir por las noches,
  • Recibir visitas desconocidas era inviable ya que les empezaba a ladrar amenazante sin parar,
  • Pasear con él con la correa era una tortura,
  • Empezó a ser bastante “brutote” jugando con otros perros,
  • No paraba en casa,
  • Sus niveles de energía eran demasiado para mí… un “macarrilla” en potencia vamos.


Menos mal que tuve la increíble suerte de toparme con Carolina y Jose. 


Lo que más me motivó a hacer su curso Reto de 60 días con tu perro fue la forma que tienen ellos de trabajar, sin órdenes, premios ni castigos. 


El cambio



Rompiendo todos mis esquemas decidí tirarme a la piscina y gracias a dios que lo hice porque el cambio que ha supuesto para Thai y, sobretodo para mí, han sido enormes.


  • Thai ha mejorado muchísimo en todos los aspectos y esas  “conductas problemáticas” ya no están. 
  • He aprendido a gestionar las situaciones que antes no podía.
  • He aprendido a entender no sólo a Thai, sino también, qué es lo que realmente necesitan los perros en general.


Por supuesto aún nos queda mucho camino por recorrer, Roma no se construyó en dos días, pero:


Ahora tengo la certeza de que por fin lo estoy haciendo bien, que pese a todos los errores cometidos en el pasado aún puedo seguir cambiando para mejorar la vida de mi perro, que le quiero con locura y estoy dispuesta a trabajar mis propios miedos para que él se sienta seguro. 



Antes de terminar os contaré un secreto:


Este curso no es para el perro, no se enfoca en “técnicas” ni disciplinas para enseñarle nada, este curso se enfoca en nosotros, en cómo resetear nuestro paradigma mental y en enseñarnos cómo ser la referencia de calma que todo perro merece.


Gracias, gracias, gracias.


ROCÍO HIZO EL RETO DE 60 DÍAS GRUPAL