TESTIMONIOS

Testimonio Silvia, Emilio, Tata y Khalo. La voz de tu perro

SILVIA, EMILIO, TATA Y KHALO

La historia de Silvia, Emilio, Tata y Khalo con La voz de tu perro


Este audio nos lo envió Emilio cuando terminaron su Reto y te lo teníamos que poner para que lo oigas porque nos encantó y así puedes oír cómo se han sentido al finalizar su proceso con nosotros.


Cuando adoptamos a Tata nos dijeron que era escapista y que era posible que no la pudiéramos soltar en la vida.


No parecía que tuviera excesivos miedos, de hecho en la protectora no era considerada como miedosa.


Emilio y yo nos propusimos que la soltaríamos, nuestras perras siempre habían ido sueltas y ella no iba a ser menos, íbamos a hacer lo imposible porque tuviera esa “libertad” nos centramos y nos centramos en ello. 


Al principio, los primeros días en casa al llegar tan absolutamente estresada de la protectora salía a la calle loca, corría hacia todos los perros para conocerles, ladraba a la gente…, pero en mi cabeza estaba la idea de tiempo que era lo que pensaba que necesitaba para ir calmándose… y así poder cambiar (ya empezamos con la palabrita…), la frase que nos dijeron al salir de la protectora nos cegó y no nos dimos cuenta de que Tata necesitaba, aparte de poder ir suelta, muchas otras cosas.



Descubriendo La voz de tu perro

 


Conocimos a la voz de tu perro gracias a una amiga, Cristina (me tragaba y me trago cada vídeo de vosotros, la explicación tan clara que Carol da en cada uno de ellos…), nos dimos cuenta que era el momento de soltarla, de verdad, por primera vez, y decidimos hacerlo con Zar, Jose Y Carol. 


Allá que fuimos con el GPS de un amigo y con todas las ganas y todos los miedos a soltarla y lo hicimos a los 10 minutos de paseo. Tras un rato largo sin verla, la llamamos (un pequeño silbido nos dijo Carol, llevaba del orden de año y medio sin disfrutar de la libertad) y cuando vi que venía loca de contenta hacia nosotros no puede contener las lágrimas.


Seguimos soltándola en el campo, pero yo veía que en nuestro entorno algo fallaba, entraba en pánico con cualquier ruido, grupo de gente… y nos era imposible recuperarla (por supuesto siempre atada con sus miedos es imposible soltarla en ciudad).


Me empecé a agobiar y ver que mis recursos se agotaban a la vez que mi paciencia (totalmente injusto para ella) y yo sólo quería cambiarla.


Acepté su forma de comportarse suelta, pero se me olvidó aceptarla entera. Hablé con Emilio y le dije: se me acaban los recursos, algo estamos haciendo mal… y le planteé hacer el reto de 60 días, me dijo: ¡adelante!



El cambio


 


Y empezamos con vosotros… hicimos al milímetro cada cosa, ilusionados, alegres, contentos… viendo los pequeños cambios en Tata, perdón, los ENORMES CAMBIOS en Tata: 


  • Tumbarse en sitios de paso en casa (como el pasillo), 
  • Tumbarse en la terraza, 
  • Acercarse a mi madre por primera vez en un año para que la tocara en nuestra casa, 
  • Que un amigo al que había visto mucho pero al que no se acercaba la llamara y ella se acercara para que la tocara,
  • Mucho más tranquila en casa,
  • Dormía mucho más,
  • Se ponía muchísimas más veces boca arriba, 
  • Reaccionaba mucho menos en la terraza, 
  • Estaba menos intensa… 


El cambio de Emilio con ellas fue de quitarse el sombrero: su CALMA…


Descubrí aún más a Kahlo, mi otra perra. Todo lo que me ha enseñado Carol sobre ella, me hace admirarla y darme cuenta de que tenemos una perraza, la mejor compañera que Tata y nosotros podríamos tener.


Todo iba genial… hasta que un día Tata se asustó mucho en la calle, íbamos los 4 pero justo Kahlo se puso a hacer caca y no atendí a la necesidad imperiosa de Tata de alejarse de allí (un grupo de chavales gritaba y se reía), le dije incluso un poco seca: no tía, espera que está haciendo caca Kahlo y si nos movemos, es tan compañera, que va a dejar de hacer caca… ¡es un segundo Tata!, y Tata en pánico se quitó el arnés… yo pensé: sé que va a casa pero por favor que no la atropellen en la huida pero Emilio se asustó y para que no cruzara dos calles la llamó, Tata ya no sabía que hacer… se iba corriendo pero volvía… menos mal que eran las 22:00 de la noche y no había apenas tráfico… finalmente se quedó cerca nuestro pero no se dejaba coger.



Emilio lo intentó y se zafó de él… por fin conseguimos reconducirla sin tocarla y de nuevo corriendo hacia el portal, a todo esto Kahlo intentando unirnos a toda la familia… llegamos al portal, abrí la puerta con la llave y se metieron las dos y en ese momento me cabreé nivel dios… sólo podía pensar: ¿un año contigo, un puto año contigo y desconfías de mí? Me enfadé y dejé de relacionarme con ella un día entero, lo que no sabía es que estaba enfadada y decepcionada conmigo misma  por no hacerlo mejor, porque ella no cambiaba (la dichosa palabra)…


Y ahí empezó todo el proceso pararelo con Jose… Empecé a pensar: no tengo que cambiarla, tengo que aceptarla.


En casa TODOS la habían aceptado de mil amores y yo sólo me centraba en cambiarla, ese era mi objetivo, y me equivocaba, tenía que aceptarla para acompañarla, para ayudarla, para estar a su lado y no tener un objetivo a largo plazo, simplemente estar con ella, vivir cada día, cada paseo, REDUCIRLO TODO AL MOMENTO.


Comencé un proceso de descanso, aconsejado por Jose y Carol, si yo no estaba tranquila y descansada ¿cómo se lo podía exigir (que no pedir) a Tata? Me he dado cuenta de muchas cosas de mí misma: mi exigencia para con todo, para con todos, la necesidad de tenerlo todo controlado… y tantas otras cosas…




Conclusiones




  • La voz de tu perro ha pasado por nuestro interior, no se trata de un trabajo centrado en el cambio del perro, se trata de un trabajo emocional, holístico y desde el corazón.
  • No cambia al perro sino que te cambia a ti como persona, te posiciona desde la empatía, la comprensión, desde su voz, y el perro empieza a absorber todo y ves su cambio desde tus cambios y literalmente: te caes de culo y también se te caen algunas lágrimas de emoción.
  • Queríamos ayudar a Tata, era nuestro objetivo inicial, pero no sólo la han ayudado a ella, sino a nosotros y a nuestra otra perrita, Kahlo, de la que la gente no para de decirnos que está increíble.
  • Te pasan por dentro, y te desnudan de arriba-abajo, Emilio me decía hace unos días en la cocina: Tía… es que nos han cambiado a nosotros… y es verdad te dan pautas maravillosas para el día a día y una forma de vida diferente. Te apoyan a diario con el grupo de soporte y seguimiento, es como si les tuvieras en casa pero mucho mejor porque puedes estar en pijama. 
  • Carolina te habla de tus perras, de una forma increíble, se convierte en su voz, te hace ver cosas que por ti sólo serías incapaz, le mandas vídeos y te explica el por qué de todo de forma minutada, lo que hace que tu mirada cambie para con ellas y no pares de observarlas y aprender de su mano.
  • Jose se centra en ti, en tu persona, en tus fortalezas y te lleva de la mano cuando te caes, te espabila, te riñe, te hace reír con una naturalidad envidiable y te ayuda a salir adelante en cada tropiezo o decepción. 


Finalmente sé quien es nuestra peque y sé quién soy yo, la acepto y la quiero y que se haya cruzado en mi camino sólo me está enseñando a ser mejor persona y a crecer,.

Así que sólo puedo decir gracias Kahlo, gracias Tata POR ESTAR CADA DÍA EN MI VIDA e INFINITAS GRACIAS JOSE y CAROL por ponernos en el camino de la aceptación y el amor, por ponerme un espejo cuando lo necesitaba: ¡Silvia estás reactiva!, 


GRACIAS por hacernos reír y ayudarnos, por alegraros con nosotros por cada pequeño y GRAN AVANCE. 

¡GRACIAS POR DESCUBRIRNOS A NUESTRA TATA, NUESTRO OTRO GRAN AMOR!

Un abrazo inmenso de parte de Emilio, Kahlo, Tata y mío.




SILVIA Y EMILIO HICIERON EL RETO INDIVIDUAL DE 60 DÍAS